Los autónomos españoles son unos de los que de mayor grado de protección social gozan de la Unión Europea, según el estudio realizado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA). El documento matiza, no obstante, que parte de las coberturas son nominales y dependen de cotizaciones voluntarias, lo que relativiza los derechos de un colectivo que cotiza mayoritariamente por la mínima.

“Desmontamos la leyenda urbana de que los autónomos españoles son los que más pagan de Europa y los que menos protección social tienen”, ha aseverado este lunes en la presentación del informe Lorenzo Amor, presidente de ATA. “Nominalmente, España está entre los países más avanzados en materia de protección social” de los trabajadores por cuenta propia, ha apostillado.

Amor ha expuesto que por cada euro con el que un autónomo contribuye a la Seguridad Social, recibirá entre 1,7 y 2 euros de pensión, en función de su base de cotización. Una cifra que le sitúa por encima del rango de 1,5 a 1,8 euros que recibe de media un asalariado por cada euro cotizado.

Los autónomos que se jubilen mañana, ha ilustrado Amor, habrán cotizado entre 90.000 y 100.000 euros durante sus 400 a 420 meses de vida laboral. Al jubilarse, sin embargo, pasarán de 18 a 20 años (entre 200 y 240 meses) percibiendo de 160.000 a 170.000 euros de media como prestación por jubilación. 

Todo dependerá, no obstante, de lo que cada autónomo decida pagar en un país en el que dos tercios de los trabajadores por cuenta propia cotizan por la base mínima (un 65,1% del total y algo más del 80% si se descuentan a los autónomos societarios).

Desde ATA asumen, en todo caso, que esta tendencia está cambiando en vista de 4.000 autónomos ya cotizaban por encima de la base mínima en el último trimestre. En la Federación consideran que, aun así, persiste un problema de “desconocimiento de las bases de cotización” por parte de los autónomos que les impide planificar el nivel de pagos y prestaciones al que aspiran.

El estudio comparativo elaborado por la federación, con ayuda del doctor en Economía José Antonio Herce, concluye que la prestación para los autónomos es incluso más garantista que la de los asalariados en algunos puntos, como la jubilación activa, la reincorporación tras la maternidad y la paternidad o las bajas, que la Seguridad Social abona desde el cuarto día, frente al decimosexto de un trabajador por cuenta ajena.

El trabajador por cuenta propia tiene, a su vez, otras carencias. Así, por ejemplo, solo unos 500.000 autónomos abonan el 2,2% de cotización que les perite optar a una prestación por cese de actividad en el caso de que pierdan su empleo, frente a la prestación por desempleo de los asalariados.

En la comparativa con el resto de Europa, el autónomo español sale mejor parado en las coberturas por jubilación antes reseñadas, paternidad o maternidad, que otros estados vecinos ni contemplan, o por incapacidad temporal.

Así, ha explicado Amor, el autónomo español tiene garantizada la cobertura de contingencias comunes, que incluye su derecho a jubilación, con la cotización obligatoria del 26,5% mientras que la cotización exigida por incapacidad temporal, del 3,3%, le da protección por maternidad, paternidad, riesgo en embarazo, incapacidad permanente, enfermedad común, profesional o accidente. Es decir, una amplia protección obligatoria que en otros países europeos no se ofrece ni siquiera de forma voluntaria.

Desde ATA señalan, en todo caso, que no hay una forma homogénea de comparar todos los países de la UE. Frente a la queja sectorial de que los autónomos españoles pagan más que la media, la federación aclara que aunque esto ocurre en algunos casos, las prestaciones a las que optan son mucho mayores.

La vicepresidenta ejecutiva de ATA, Celia Ferrero, ha planteado por su parte que las autoridades deberían tratar de reducir las diferencias de cobertura que persisten entre autónomos y asalariados como prioridad frente a la homogeneización de los sistemas de protección de trabajadores por cuenta propia de Europa.

A partir de ahí, Ferrero ha defendido que “el autónomo español, desde el punto de vista de los derechos nominales, está en el sistema de protección más avanzado de Europa”. Uno que la administración comunitaria podría tomar como “buen punto de partida” para la regulación común en la que trabaja. 

Desde ATA asumen que el principal reto es abordar la situación de los 5,8 millones de falsos autónomos que hay en toda Europa (el 2,3% del total de trabajadores por cuenta propia) así como asimilar los llamados trabajadores no convencionales, hijos en buena medida de la economía digital y la precarización del empleo. 

Comparativa de las prestaciones

Asistencia sanitaria. Cobertura universal y gratuita en España para asalariados y autónomos, que no dependen del copago o reembolso de gastos de otros países de la UE.

Incapacidad  temporal. Cobertura obligatoria para casi todos los autónomos frente a la protección parcial de Alemania u otros países donde se exige otra cotización adicional.

Jubilación. Mismas condiciones nominales para asalariados y autónomos en España, con condiciones menos exigentes que en la UE, pero con rentas más bajas por la elección de bases de cotización mínimas.

Desempleo. Protección voluntaria para los autónomos españoles, daneses, austriacos, rumanos o irlandeses. Esta prestación no existe en Reino Unido, Alemania, Francia, Bélgica o Grecia aunque algunos de estos países lo compensan con prestaciones no contributivas. En Portugal, Finlandia o Suecia la cobertura es obligada.

Paternidad. Mismas condiciones que para los asalariados y, en general, mejor que en el resto de la UE.

Dependencia. La cobertura en España es inferior a la de la UE.

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