Vivimos bajo una verdadera avalancha mundial de datos gracias a la revolución digital. Desde principios del siglo XX, la información empezó a acumularse como nunca antes en la historia de la humanidad.

Los dispositivos electrónicos, tales como teléfonos inteligentes, tabletas electrónicas, televisores digitales y computadoras personales, se encuentran enlazados en Internet, lo cual genera un registro que es considerado como una mina de oro para diversas áreas de la actividad humana, incluyendo los negocios.

Hay decenas de compañías que se dedican a acopiar y sistematizar datos con el fin de vender esta información que permite a las compañías visualizar patrones de comportamiento para la toma de decisiones.

El potencial de los datos para generar negocios es imparable. Una tendencia cada vez más presente en las grandes empresas del mundo es el uso del “big data” (grandes datos), que consiste en el desarrollo de sistemas para manejar grandes conjuntos de datos que están en la red o almacenados en registros internos, los cuales puedan ser utilizados en beneficio de una organización.

Pongamos un ejemplo. Una joven universitaria promedio podría tener los siguientes hábitos durante una mañana: al despertar, mira la pantalla de su teléfono móvil, lee los mensajes que le llegaron en la noche vía WhatsApp, cuya información se encuentra almacenada en la nube; se prepara un desayuno y sube una foto a Instagram que incluye la imagen de su marca de café preferido; busca en Google las tendencias de ropa actuales para esa temporada del año; sale a la calle y lee en la pantalla de su teléfono móvil las condiciones del tiempo actual dando a conocer su ubicación; mientras espera el micro, descarga una aplicación móvil, dando permiso para que accedan a la información personal de su teléfono. Todo este cúmulo de datos lo genera una sola persona en cuestión de unas pocas horas.

Unos 2,5 trillones de “bites” de datos generados cada día hasta el punto que, en 2009, se registró la misma cantidad de datos que la humanidad había producido en toda su historia hasta esa fecha.

En este marco, a lo largo de los últimos años, los datos se han convertido en toda una industria, que sólo en la Unión Europea genera unos ingresos cercanos a 60.000 millones de euros y que proyecta un crecimiento suficiente como para convertirse en uno de sus futuros pilares económicos, según publicó el diario El Mundo en marzo de este año.

“Muchas supieron utilizar muy bien los datos. Agentes externos que saben recopilar información y que tuvieron grandes resultados”, señala Luis Arce, director general de Digital Consulting Grup, una de las pocas agencias especializadas en marketing digital de nuestro medio.

En caso de América Latina, el concepto de “big data” ha logrado pasos significativos, pero no logra enraizarse aún en las instituciones. De acuerdo con la encuesta IT Priority 2018 de TechTarget, que consultó a más de 1.000 profesionales de tecnologías de información, señala que la tecnología “big data” en análisis de negocios, es la segunda prioridad que se debe aplicar en las empresas.

Bolivia tiene una posición bastante más baja en este sentido a comparación de sus países vecinos. Arce señala que se prevé que en país el negocio y aprovechamiento de los datos recién comience a ser explotado en unos dos o tres años.

“Estamos con un nivel muy bajo, y es la realidad. Y esto tiene que ver con temas de conocimiento y hasta de presupuesto. Teniendo en cuenta que es un trabajo laborioso y costoso, además es complicado para las empresas acceder a esto”, explica Arce.

Rory Vidal, representante de la comunidad Big Data Bolivia y gerente de tecnología de la empresa desarrolladora Global Insight Software, indica que en el país recién se están dando los primeros pasos en la inclusión de esta tecnología. “Las empresas recién van a ver la utilidad real que tienen los datos y va a cambiar su forma de aprovecharlos”.

Danny Huanca, especialista en datos e integrante de este mismo grupo señala que es evidente que existe un interés por esta nueva tecnología en las empresas del país para mejorar su relación con sus clientes y establecer negocios a través de tecnología del big data. “Se puede analizar una gran cantidad de datos para encontrar información útil de una forma más sencilla”, considera el experto.

Los primeros acercamientos de compañías en nuestro medio tienen que ver con monitoreo más cercano sobre las cifras de sus cuentas de redes sociales y la información que les brinda Google Analytics respecto a las características de usuarios que visitan su página web.

Sin embargo, Vidal señala que esta nueva forma de uso de datos masivos ya podría ser aplicada en empresas locales que cuentan con grandes registros de información de sus clientes, como es el caso de las compañías de telecomunicaciones. “La ventaja que podrían tener es poder realizar predicciones, ver las tendencias y la captación y retención de clientes que podrían pensar en cambiar de compañía”, explica.

Por su parte, Huanca indica que empresas como entidades bancarias también pueden comenzar a aprovechar esta tecnología porque cuentan con grandes cantidades de datos históricos.

Pese al lento desarrollo en Bolivia y la región, el boom del “big data” es una muestra que pone en relieve la importancia de los datos en el siglo XXI, algo que es sólo comparable, según expertos, con la relevancia de la electricidad en el siglo XIX.

 

COMENTARIOS

“La ventaja que podrían tener es poder realizar predicciones, ver las tendencias y la captación y retención de clientes que podrían pensar en cambiar de compañía”. Rory Vidal. Representante de la comunidad Big Data Bolivia.

“Estamos con un nivel muy bajo, y es la realidad. Y esto tiene que ver con temas de conocimiento y hasta de presupuesto. Teniendo en cuenta que es un trabajo laborioso y costoso, además es complicado para las empresas acceder a esto”. Luis Arce. Director general de Digital Consulting Grup.

Article source: http://www.laprensa.com.bo/tecnologia/20180517/boom-del-big-data-aun-no-eclosiona-bolivia